Podemos decir que socialmente se consideran a las adicciones un vicio o que tienen que ver con malos hábitos. Sin embargo no es así desde hace años. Estudios científicos demuestran que la adicción es una enfermedad que adquieren algunas personas por su vulnerabilidad neurológica. La OMS (Organización Mundial de la Salud) la define como “Una enfermedad crónica del cerebro con tendencia a la recaída”. Las adicciones son patologías mentales crónicas, es decir, siempre serán vulnerables a una recaída, si volvieran en algún momento a estar en contacto con la sustancia o comportamiento que reactive los mecanismos fisiológicos adictivos.

El tratamiento efectivo actual en adicciones responde a un tratamiento integral que es el que dispone de los recursos medico psiquiátricos, psicológicos y terapéuticos integrados en el mismo tratamiento, es decir, centro de desintoxicación, centro de día, pisos terapéuticos tutelados, plan de tratamiento, plan de seguimiento, plan de reinserción social, terapias individuales, terapias de grupo para familias y parejas, talleres de prevención, talleres motivacionales y formaciones específicas, entre otras. Con todo ello integrado se consigue la recuperación completa de la persona, así como la reincorporación al mundo laboral o académico, y la reconciliación a nivel familiar. El apoyo integrado es la forma a través de la cual facilita conseguir contener la enfermedad y alcanzar una buena calidad de vida.

Es una terapia científicamente probada de indicaciones enfocadas en vincular el pensamiento y la conducta, que fusiona el abordaje clínico de la psicología cognitiva y la psicología conductista. Para ello se combinan técnicas de reestructuración cognitiva, de entrenamiento en relajación y otras estrategias de afrontamiento y de exposición.

Porque se lleva un determinado tiempo que la situación es cada vez más insostenible en la propia persona y en el entorno más cercano. Probablemente la persona adicta ha intentado sola abandonar el consumo en varias ocasiones sin éxito. También cuando haya realizado distintos tratamientos ambulatorios sin conseguir mantenerse abstinente. Cuando las consecuencias del consumo son reiteradas con problemas físicos, psicológicos, familiares, económicos y laborales. Cuando los estímulos de su lugar de residencia son continuos y la persona ha perdido la capacidad de gestionar sus responsabilidades y de poner límites en beneficio propio.

Porque el objetivo del equipo terapéutico está en la persona que se está recuperando y su familia en base al conocimiento y experiencia del abordaje médico psiquiátrico, psicológico, terapéutico y social utilizado.

Se tiene en cuenta a la hora de planificar la recuperación el contexto personal, familiar y laboral de cada persona ajustándolo a las necesidades reales para obtener una mayor eficacia y comodidad.

Sí, hay muchas personas que abandonan el consumo ambulatoriamente. La metodología y técnicas de abordaje en el proceso de recuperación es el mismo que en un ingreso. Hay personas adictas que todavía disponen de capacidad para gestionar sus responsabilidades en su día a día y las incorporamos al programa ambulatorio. Si fuera el caso y recae, es indicador que necesitaría de un ingreso.

La familia y la pareja ejercen un papel fundamental en la recuperación del familiar adicto. Es un pilar necesario durante el proceso para comprender la enfermedad, apoyar la adherencia al tratamiento y liberarse de la preocupación obtenida durante la progresión de la enfermedad del familiar adicto.